Ana Romero

El pasado Sábado 25 de Marzo de 2017, cumplí el sueño de poder visitar una ganadería de sangre Santa Coloma. Y fue, nada menos, que en casa de Dª Ana Romero, donde se venera a éste encaste.

Bien temprano, no eran las 7 de la mañana aún, cuando llegamos a “Las Cobatillas” donde ya nos esperaban Paco, mayoral de ésta ganadería, y su hijo Germán. Con ellos, pusimos rumbo a los cercados para alimentar y repasar el ganado. Recorrido que cada día recorre el mayoral. Todo en orden. Tras un pequeño almuerzo, vino la sorpresa de la jornada. Paco y su hijo Germán, aparejaron los caballos, y nos invitaron a acompañarles en otro repaso al ganado más exhaustivo. La sensación para mí, ya que era la primera vez que montaba a caballo entre ganado bravo, fue indescriptible. Andar a escasos metros, incluso, a escasos centímetros del ganado, fue una de las experiencias más bonitas que he vivido. El poder fotografiar a los animales desde una grupa, da una perspectiva diferente. Reitero, impresionante.

Me quedé impresionado de las perfectas hechuras que lucen todos los animales de ésta casa. En tipo Santa Coloma-Buendía, salvo algunos animales que denotan su origen Alipio Pérez Tabernero, también Santa Coloma, pero a los cuales se les nota algunas diferencias.

Otra de las cosas que me llamó poderosamente la atención, fue esa mirada tan viva. Hasta que no tienes a un Santa Coloma delante, no se es capaz de entender ésto.

En lo ganadero, fue una jornada impresionante y que quedará en mi memoria para siempre.

Pero fuera de los toros, fue un gustazo conocer a ésta familia. No tengo palabras para poder expresar mi agradecimiento a tan maravilloso trato. Que te den sitio, que estén a tu disposición, esa humildad… Eso hace grande a las personas. Mi total y sincero agradecimiento, a Paco Gómez (mayoral), a su señora (extraordinaria cocinera) y a su hijo Germán. Nos hicieron sentir como en casa. Y no menos maravillosa fue la tertulia tras la comida. Que vivencias tan impresionantes nos contó Paco Gómez. Una cosa es imaginarnos como es el día a día de una ganadería y otra, muy distinta, vivirlo en primera persona. Me quito el sombrero ante éste hombre como mayoral y, sobre todo, como persona.

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